Cámaras trampa confirman por primera vez la presencia del oso de anteojos en el norte del Huila

Cámaras trampa confirman por primera vez la presencia del oso de anteojos en el norte del Huila

Un registro obtenido mediante cámaras trampa confirmó por primera vez la presencia del oso de anteojos en el municipio de Colombia, en el norte del Huila. El hallazgo se logró gracias a un trabajo conjunto entre habitantes del sector, el Grupo de Monitoreo Comunitario Guardianes del Ambicá y la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), luego de varios meses de reportes y avistamientos preliminares realizados por la comunidad.

Las cámaras fueron instaladas tras recorridos en zonas rurales del municipio donde, según los habitantes, existían indicios de la presencia de la especie, aunque hasta ahora no se contaba con un registro visual que permitiera confirmarlo. Las imágenes captadas muestran a un oso juvenil desplazándose por un área cercana al Parque Natural Regional Páramo de Las Oseras, uno de los ecosistemas de alta montaña más importantes del departamento.

Jeison Rugeles, habitante del municipio, explicó que el proceso inició a partir de caminatas comunitarias en senderos de fincas donde históricamente se hablaba de la presencia del oso. Según relató, aunque los avistamientos eran frecuentes en relatos locales, nunca se había logrado un registro que respaldara técnicamente esa información.

Desde el componente técnico, la bióloga de la CAM Katherine Arenas señaló que el registro permitió confirmar de manera verificable la presencia del oso andino en esta zona del Huila y ampliar el conocimiento sobre la distribución de la especie en el norte del departamento. De acuerdo con la experta, el área donde fue captado el animal cumple un papel clave en la conectividad ecológica y la regulación hídrica.

Con este hallazgo, el oso de anteojos quedó documentado oficialmente en 19 municipios del Huila, entre ellos Acevedo, Algeciras, Garzón, Gigante, Íquira, Isnos, La Argentina, La Plata, Neiva, Palestina, Pitalito, Rivera, Saladoblanco, San Agustín, Santa María, Suaza, Teruel, Tello y ahora Colombia.

La autoridad ambiental advirtió que la confirmación de la especie en esta zona adquiere especial relevancia en un contexto marcado por deforestación, fragmentación del hábitat y expansión de la frontera agropecuaria, factores que representan una amenaza directa para los ecosistemas de alta montaña.

Desde el ámbito comunitario, integrantes del Grupo de Monitoreo Comunitario Guardianes del Ambicá destacaron que el registro representa un reconocimiento al trabajo realizado en el territorio y al conocimiento local, clave para la protección de especies emblemáticas como el oso andino.

El Páramo de Las Oseras fue señalado como un área estratégica para la conservación del oso de anteojos y como parte del corredor Andino Amazónico, una franja ecológica que facilita el desplazamiento de especies de gran tamaño entre los Andes y la Amazonía.

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